lunes, 25 de marzo de 2019

Mi orilla

Ya sé que tus pasos te conducen a
mi orilla,
que sin prisa,
llegarás en el circo de
los días, 
y yo te convertiré en paloma y
en azúcar,
y a tu cuerpo,
en las olas de la mar cuando baila con la brisa,
dormirás en el fondo de la piel de
los corales,
y yo te despertaré en mi vuelo,
con el aire de
los pájaros azules y
con agua de colores,
porque eres tú,
el que asoma tu ternura a
mi sonrisa.

Tomada de la red.

Otra vez el frío



Otra vez el frío rellena
las rendijas de los días y
el alma se hiela por momentos con cada emoción. 
No hay nada mejor que no pensar en nada,
una nada infinita y oscura que abarca todas las dudas y que imprime
un silencio que acompaña en 
la sombra,
sin excusas,
todavía un vacío me permite rozar incertidumbres que decoran 
los miedos, como me pasa ahora cuando miro al pasado, 
y no siento.
Prometí a mi espíritu que volvería pronto,
tengo palabra y es seguro que no romperé la promesa de volver a mi encuentro, 
pero no mido el tiempo,
quedo atrapada así, en
una nebulosa gris sin sentimiento.
Lo peor de morir,
es romper el futuro que se desgasta en la eternidad,
y que propicia el olvido más absoluto,
en la mirada de
los otros.

Tomada de la red.

Llueve



Llueve, 
pero en mi corazón
una pátina de esperanza no deja que
la melancolía atraviese con su humedad,
y me cubra de la tristeza de
los días.
Acaparas mi tiempo y mis delicias,
más que piel y deseo, te encuentro en la emoción hermosa que carga sentimientos y olvida
las tibiezas de antaño.
Así me siento,
sin tregua para desandar lo andado, y voy a ciegas a un encuentro con
la vida, 
temblando en las esquinas de la duda, pero intactos los sueños de caricias. 
Tus manos,
mis suspiros, una tarde y
un año,
así te pienso a solas y a
tu vera,
con tu alma enquistada y
mi sombra dormida.
Te veo,
afligido y sin ira,
robusto de ternura,
frágil al llanto y a la risa,
un hombre al fin, que se torna niño en cada madrugada,
tú eres mi valiente deseo de cometas volando en un día rosado de levante,
con aire por mis venas y
tierra en mis zapatos.

Tomada de la red.

Las nubes y la lluvia

Las nubes y la lluvia se apoderan del cielo,
el sol es poco imprudente,
se esconde y no sale.
Tengo que obligar a
los sueños a que se adapten a
la realidad,
no es tan fácil vivir de esta manera loca y pensar que es posible alcanzar
más quimeras,
debo olvidar que en el alma se acuna
la emoción y bailan,
muy pegadas las dos,
un infinito vals de mil tequieros,
dejaré de soñar con la ilusión de
un paraíso de tierra y
de guayabas,
de playas y de brisa,
de risa en la mirada,
una ciudad de aire,
donde el amor se esconde en todas
las esquinas y yo escribo poemas a
la luz de
la luna,
dicen que si se quiere con
el corazón,
todo se consigue cuando cierras
los ojos,
siempre pienso que es eso lo que a mí me sucede...

Tomada de la red.

Hay una diferencia,

Hay una diferencia,
que es insignificante,
entre los sueños y
los recuerdos...

Foto tomada de la red.

martes, 28 de agosto de 2018

Se dormirán los días

Se dormirán los días,
y tu palabra perdida en
la sombra del viento,
cantará su huida hacia
el silencio.
Si tú quieres,
volveré a sentir el verano en mi sangre,
y una ausencia que se ganó en
el tiempo,
se olvidará en los sueños,
y todavía un suspiro en
mi pupila se llenará de vida.

Fuente externa.

Ya el pasado es distancia

Imagina que la vida nos regala
la memoria de
un mañana,
todavía hay un destino que nos alcanza travieso,
y ya el pasado es
distancia,
fue un sueño que se perdió por el medio de
la nada en más días en
el sur,
aún busco un nido de aire,
y resistiré a las sombras,
y si el miedo me persiga en noches
sin madrugada,
un rubor en mis pupilas,
te empujará por el surco de mis brisas,
y a la deriva del viento,
nos tomaremos pegados,
sin premuras,
ahora que el tiempo
descansa.

Fuente externa.